MIGUEL BECERRA
MIGUEL BECERRA
Franquicia Personal
R.I.F: V-11500449-9

Teléfono:
(424) 106-3390
Twitter Facebook google
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House
MIGUEL BECERRA Rent-A-House

¿Desea Contactarme?

(*) Campo Obligatorio
*Nombre Completo:

*Teléfono:

*Correo Electrónico:

  Observaciones:

Indique El Código ANTISPAM

Codigo  

Noticias y Opiniones

Los Padecimientos de Quien Alquila un Inmueble Residencial

En el pasillo del piso 15 de las residencias Doralta de la parroquia Candelaria vive Meira Pacheco, de 58 años, quien decidió tomar esa medida porque lleva seis años tratando de recuperar su apartamento tras arrendarlo en octubre de 2000.

 Pacheco padece cáncer de mama y duerme con sus maletas alrededor porque ya no tiene como pagar el alquiler de una habitación. Su colchón es apenas una toalla y una pequeña almohada que le fue donada por un vecino. "Yo no quiero perjudicar a nadie. Solo necesito recuperar mi casa", cuenta mientras ordena una bolsa de medicinas que entre otra cosas le controlan la presión, la artritis severa, la depresión, la ansiedad y el cáncer. 

 La propietaria de este apartamento, ubicado en la avenida Este 2 con esquina Sur 23, quiso en 2005 vender su vivienda para mudarse definitivamente fuera del país, pero sus inquilinos no aceptaron sus peticiones y el negocio no pudo concretarse.

 "Ellos debieron utilizar sus recursos para adquirir otra vivienda. No hicieron nada. A mis 58 años solo quiero mi casa para pasar mi vejez junto a mi madre de 78 años, quien también está muy delicada de salud. Es una vivienda que compramos con mucho esfuerzo hace 27 años. Mi madre cuidaba niños, y yo trabajaba en una clínica dental y cuidaba adultos mayores por las noches para poder pagar mi casa", resalta. 

 La inquilina de Pacheco paga 375 bolívares mensuales por el alquiler de un apartamento de noventa metros cuadrados con tres habitaciones y dos baños. "Eso no alcanza para pagar ni una habitación", dice. 

 La afectada perdió la comunicación con sus inquilinos porque vivió varios años fuera del país y no le respondían las cartas donde le pedía la entrega de su vivienda. "No volví a hacerles un contrato de arrendamiento. En octubre de 2006 les envié un segundo comunicado para informarles que no se renovaba el contrato y que debían desocupar mi casa como le estipulaba la ley", dice. 

 Los inquilinos de Pacheco fueron referidos por un amigo de su madre, y por eso nunca desconfió de ellos. "Ella es jubilada y ahora viven allí sus hijos y otros desconocidos. También me cancelaron la cuenta donde me depositaban los inquilinos porque no tenía suficiente dinero. Me vi en la obligación de retirar toda la plata que allí quedaba para sobrevivir un año alquilada en casa de una amiga, pero ya no pude seguir pagando", relata.

 Pacheco cumplió ayer dos días durmiendo en el pasillo. "No me quedó otra alternativa. Estoy sin dinero ni casa". 

 La propietaria cuenta que denunció su caso ante el Juzgado Décimo de Municipio de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana, institución donde espera que citen a los inquilinos para resolver su caso. "Estoy decepcionada del sistema. Yo nací en Barranquilla (Colombia), pero soy venezolana. Aquí las instituciones no funcionan. Fui al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo y en ambas instituciones dan información muy pobre. En la Superintendencia Nacional de Arrendamientos tampoco resuelven nada, allí fuimos citados y no hubo acuerdo. Aquí me quedo hasta que recupere mi apartamento. No pido nada regalado, exijo un derecho. Al menos mis vecinos me ayudan con agua, el baño y algo de comer", enfatiza.

Fuente: El universal.